Llegué a Cancún desde la Ciudad de México, y no llegué a vender casas. Llegué al turismo: tenía una agencia de viajes, y antes de eso trabajé años dentro de la industria —gerente de entretenimiento en cadenas hoteleras y en línea de cruceros, y maestro de ceremonias—. Mi oficio era estar frente a gente que acababa de tomar una decisión cara y quería que saliera bien.
El negocio inmobiliario me llegó por un costado. Desde la agencia empecé a ver cómo funcionaba el alquiler por noche, y ahí entendí algo que no se ve desde fuera: que una propiedad en esta ciudad no vale por sus metros, sino por lo que puede hacer. La misma casa, a dos calles de distancia, es un patrimonio o es un problema. Llevo ocho años operando en Cancún con esa idea delante.
Estoy matriculado ante la Secretaría de Desarrollo Territorial Urbano Sustentable de Quintana Roo, que es el registro que el estado exige para ejercer y que no todo el que ejerce tiene. En 2026 soy vicepresidente de comunicaciones de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios, sección Cancún.
Acompañamos a quienes quieren vivir en Cancún, tener una segunda residencia o generar ingresos con una propiedad. En todos los casos, la decisión también forma parte de su patrimonio.
Empezamos por lo que quieres lograr. Después revisamos tu presupuesto, tu plazo y las condiciones que necesitas para comparar opciones.